Gestionar el estrés a través de la actividad física y la meditación es importante porque ambos enfoques abordan diferentes aspectos de nuestra respuesta al estrés, contribuyendo a un equilibrio general en nuestra salud mental y física.

 
1. Actividad física: El ejercicio regular libera endorfinas, conocidas como “hormonas de la felicidad”, que pueden mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés. Además, el ejercicio ayuda a liberar la tensión acumulada en el cuerpo, lo que puede aliviar los síntomas físicos del estrés. Mantenerse activo también mejora la calidad del sueño y aumenta la autoestima, lo que puede contrarrestar los efectos negativos del estrés.
 
2. Meditación y mindfulness: La meditación y el mindfulness nos ayudan a estar presentes en el momento actual y a cultivar la conciencia plena. Estas prácticas pueden reducir la rumiación mental y la preocupación excesiva, que son comunes en situaciones de estrés. La meditación también puede reducir la activación del sistema nervioso simpático, responsable de la respuesta de “lucha o huida”, lo que promueve una sensación de calma y relajación.
 
Combinar la actividad física con la meditación permite abordar tanto los aspectos físicos como los emocionales del estrés. La actividad física alivia la tensión física y libera emociones reprimidas, mientras que la meditación fomenta la claridad mental y la capacidad para manejar de manera más eficaz los desencadenantes del estrés.
 
En última instancia, el enfoque holístico de gestionar el estrés a través de la actividad física y la meditación ofrece una forma integral de cuidar nuestra salud mental y emocional, lo que puede llevar a una mejor calidad de vida y bienestar general.
 

Cuando sentimos estrés con frecuencia o constantemente pero el cuerpo es incapaz de sobrellevarlo, lo percibimos como algo negativo. El cuerpo libera las hormonas del estrés (adrenalina, noradrenalina y cortisol), que hacen el cuerpo más eficiente por un corto periodo de tiempo. Esto se debe a nuestro instinto de supervivencia: nos preparamos para luchar o huir en situaciones peligrosas (como cuando nuestros predecesores tenían que huir de animales salvajes.). El problema puede venir si nuestro nivel de estrés es constante y prolongado. 

A medida que vamos entendiendo cada vez más las conexiones de la mente y el cuerpo, queda claro que un estilo de vida saludable no se consigue solamente con entrenamientos y una dieta equilibrada. La salud se basa en un equilibrio entre la mente, el cuerpo y la nutrición, y estas tres áreas están estrechamente relacionadas. Entrenar tiene unos beneficios increíbles sobre la salud mental. Centrarte en una buena salud mental te da más energía para poder dedicarte a tus objetivos de fitness y, por supuesto, lo que comes es lo que le da fuerza al cuerpo e impacta en tu humor y bienestar.

Con tal de estar en forma en el futuro, la clave es encontrar el equilibrio perfecto entre la mente, el cuerpo y la nutrición, es decir, centrarte en un enfoque holístico de la salud.

El ejercicio físico tiene beneficios para el cuerpo que van mucho más allá del número en la báscula. Por supuesto, la forma física del cuerpo cambia con el deporte, pero los cambios en el interior son igual de importantes (o más). El ejercicio ayuda a fortalecer los huesos y los músculos del corazón, reduce tanto el colesterol como los niveles de azúcar en sangre y aumenta el metabolismo, entre muchos otros beneficios para la salud. El ejercicio puede incluso ayudar al cuerpo a ralentizar el proceso de envejecimiento. 

Si esto no consigue convencerte, también está claro que darle al cuerpo la atención que necesita mediante ejercicio de forma regular y continuada tiene muchos beneficios para la salud mental, por ejemplo,  mejorar el humor, la calidad del sueño o ayudarte a evitar o aliviar trastornos mentales como la ansiedad y la depresión. 

Seguir una dieta nutricional es un componente crítico para el bienestar físico y mental. Las calorías consumidas se transforman en las moléculas que constituyen y cambian tu cuerpo, incluido el cerebro, por eso la cantidad y la calidad de dichas calorías es esencial. Y como ya sabrás, existen calorías saludables y calorías no tan saludables. Una nutrición basada en “calorías buenas” tiene innumerables beneficios para la mente y el cuerpo, como una mejora del humor y la protección contra enfermedades.

En realidad, seguir una dieta nutritiva puede ser mucho más simple teniendo en cuenta estos puntos:

  • Come cuando tengas hambre y para cuando tengas el estómago lleno
  • Come más alimentos vegetales (como fruta, verdura, farro, arroz integral, quinoa y otros cereales integrales) que productos de otros grupos de alimentos
  • Evita los alimentos procesados
  • Come tantas calorías como las que quemas 
  • Bebe suficiente agua

Una breve practica de Meditación  para lograr calma mental como hábito en tu rutina diaria. Una llave hacia el control de las emociones negativas y un antídoto para aumentar la estabilidad en cuanto a objetivos, motivación adecuada y sobre todo, la percepción de que nuestro proceso deportivo sea beneficioso no tan solo para nuestro cuerpo, sino también, para nuestra mente que reside en él.

Las emociones pueden manifestarse de muchas maneras, como gestos, palabras o actos. Creando una conducta y actitud concreta en aspectos internos en relación a nuestro cuerpo y como nuestro organismo lo percibe. Y también de forma comunicativa y en relación con los demás.

A nivel fisiológico e interno, las emociones generan una serie de respuestas biológicas que se traducen en expresiones faciales, alteraciones en la voz y habla, en la activación de nuestra musculatura y puede alterar nuestro sistema digestivo. Todas propulsadas por nuestro sistema neuronal, liberando neuro-transmisores u hormonas (en la medicina Tibetana se le puede llamar esencias) que transforman estas en expresiones en lenguajes no verbal, palabras o acciones corporales.

Las emociones nos ayudan a restablecer nuestra relación también con el mundo exterior y nos impulsan actuar hacia ciertas personas u objetivos, siendo estas las que nos guían o a su vez nos alejan. Hay emociones que son innatas, están desde nuestro nacimiento podemos percibir, es decir ya bien en con nosotros como esencia de ser humano.

A qué esperas, hazte más fuerte con actividad física y medita!