La espalda está formada por 33 vértebras, sostenidas por un sistema de músculos y ligamentos, que ofrecen flexibilidad y estabilidad. Ella es en realidad el eje más importante del cuerpo, un pilar óseo y muscular que nos ofrece vida y resistencia, y sobre la cual, en ocasiones, añadimos un peso “extra” con nuestras emociones negativas.

Es muy frecuente que las tensiones, el estrés y las sobre-exigencias hagan que suelan dolernos distintas partes de la espalda. Además, como las emociones se conectan con los dolores físicos, muchas veces éstos están vinculados con cargas, presiones, problemas de apoyo o inestabilidad. Una parte fundamental al tratar dolores de espalda es comprender la influencia emocional. Que las emociones y nuestros pensamientos tienen una importancia enorme en nuestro estado de salud general, es algo que tenemos muy presente. Somos seres emocionales y orgánicos. 

La influencia de nuestras emociones negativas, tensiones y el estrés acumulativo tiene un impacto directo sobre el dolor de espalda.

La columna vertebral representa el apoyo, la protección y la resistencia. Por lo tanto, la columna vertebral te sostiene y te protege en todas las situaciones de tu vida. Es tu pilar físico e interior. Sin ella, te derrumbas.

La columna vertebral simboliza también tu energía más fundamental y más espiritual. Representa tu flexibilidad y tu resistencia frente a los diferentes sucesos de tu vida.

Anatomía de la columna. Relación entre las vértebras y las emociones

En artículos anteriores hemos diseminado la columna vertebral y hemos visto la importancia de la anatomía de la columna y como cada vértebra está relacionada con diferentes órganos y partes del cuerpo. En este artículo vamos a exponer como también la columna vertebral está relacionada íntimamente con todo un mundo emocional.

Es muy habitual relacionar el dolor de espalda con un problema fisiológico y/o estructural. Pero, en ocasiones, la espalda también nos habla de nuestros sentimientos y nuestras emociones. Vamos a detallar, a continuación, la relación de cada zona de la espalda con las emociones y los sentimientos implicados.

Cervicales

La parte superior de la espalda se relaciona con la región del corazón y el centro energético cardíaco. Los dolores en esta zona de la columna se relacionan con la comunicación y nuestro grado de apertura a la vida.

C1: la primera vértebra cervical, llamada Atlas, es la da soporte a nuestra cabeza. Un problema en esta vértebra se relaciona con un desorden en el sistema nervioso, miedo, preocupaciones, negatividad, desesperación o dificultad para expresar las propias emociones.

C2: es la vértebra que conecta nuestros sentidos. Su rigidez afecta principalmente a la forma en la que expresamos nuestras emociones dado que esta vértebra colabora con la primera cervical y le permite el movimiento.

C3: la tercera cervical, por su posición, se mantiene aislada y no trabaja conjuntamente con otras vértebras. Un problema en esta vértebra puede causar aislamiento.

C4, C5, C6: este conjunto de cervicales, que trabajan en equipo, están situadas al mismo nivel que la tiroides. Por esta razón están relacionadas con las cuerdas vocales y con todo tipo de desarmonías en la comunicación.

C7: es la última vértebra cervical y se encuentra influenciada por todo aquello que está relacionado con creencias, con lo moral y lo espiritual. Podríamos decir que esta vértebra puede verse afectada cuando el organismo no se encuentra en armonía.

Dorsales

En esta zona de la espalda almacenamos toda nuestra parte emocional y afectiva. Es la base de nuestra relación con la vida y con las personas ya que es la parte central del movimiento de la energía de nuestro cuerpo. Cuando hay bloqueos en esta zona no es posible que la energía se distribuya hacia nuestros miembros inferiores o a la parte superior de nuestro cuerpo.

T1: la primera vértebra dorsal se ve afectada cuando sobrepasamos nuestros límites de exigencia en cualquier situación que nos lleve a agotar nuestra fuerza mental, física o emocional.
T2: esta vértebra se ve afectada cuando acumulamos y ahogamos nuestras emociones. Acostumbra a producir malestar o dolor en el corazón y en los pulmones.

T3: relacionada con el pecho y los pulmones. La opresión en el pecho, la depresión y los estados en los que no aceptamos aquello que sucede están involucrados con esta vértebra.

T4: la cuarta dorsal está relacionada con los placeres, los deseos y las tentaciones insatisfechas. Se relaciona con la vesícula biliar y se ve afectada cuando no existe un equilibrio en nuestro día a día en referencia a nuestras expectativas.

T5: vértebra relaciona con la zona de control de nuestras acciones. Esta dorsal puede verse involucrada cuando sentimos que perdemos el control en una o diversas situaciones en nuestra vida, viéndose, en consecuencia, afectado el hígado y la circulación sanguínea.

T6: a nivel emocional los problemas en esta vértebra se dan cuando una persona se somete de forma continuada al auto juicio y la autocrítica, siendo muy severa consigo misma. El órgano que somatiza este sentimiento es el estómago.

T7: vértebra que se ve afectada cuando una persona lleva al límite sus fuerzas menta, emocional y energética. Nos indica la necesidad de descansar y relajarnos.

T8 y T9: detrás de un problema con estas dorsales se esconden nuestras inseguridades y nuestros miedos, sobre todo a perder el control en una situación determinada o con una persona concreta.

T10: vértebra que se relaciona con los riñones y, por ende, se ve afectada cuando sentimos una elevada inseguridad que nos lleva a sentir un profundo miedo a la vida.

T11: igual que la vértebra anterior se relaciona con los riñones y también con la piel. Refleja un estado interno de nerviosismo y una elevada tensión emocional y mental.

T12: la última dorsal puede tener problemas cuando la persona se encierra en si misma y se vuelve extremadamente crítica con el entorno que la rodea. Se manifiesta en nuestro cuerpo con problemas intestinales, dolor articular y una deficiente circulación linfática.

Lumbares

La parte inferior de la espalda, incluyendo lumbares, sacro y coxis es la que “sostiene” la parte superior de la misma. Las inseguridades materiales, afectivas y sociales se encuentran en esta área de la columna. Se relaciona con la sexualidad, el control y las inseguridades de nuestra vida.

L1: la impotencia de no poder cambiar una determinada situación no aceptada es la principal causa que afecta a la primera vértebra lumbar, reflejando problemas de digestión, estreñimiento y colon.

L2: ¿Cuán flexible eres contigo mism@ y con tu entorno? Esta vértebra se ve sobrecargada cuando nos mostramos inflexibles, lo que nos lleva a tener sentimientos de soledad y de amargura interior.

L3: esta vértebra lumbar está relacionada con las tensiones en las situaciones familiares. Se manifiesta físicamente con dolencias en órganos genitales y problemas en las rodillas.

L4: la cuarta lumbar se relaciona con el nervio ciático y con la próstata y puede verse afectada por nuestra dificultad de transigir con la realidad del día a día.

L5: generalmente relacionada con celos, disgusto o frustraciones. Esta vértebra nos habla de lo que sucede en nuestra vida y de nuestra posición con respecto a ella.

Sacro y cocxis

S1, S2, S3: tres vértebras soldadas juntas y que, por lo tanto conforman un todo. Se relacionan con la rigidez. Se ven afectadas cuando la persona tiene la mente cerrada y se niega a escuchar a los demás. Además de manifestar problemas de comunicación verbal, también se relaciona con problemas de comunicación sexual.

S4, S5: estas dos últimas vértebras sacras se relacionan con el descanso y lo que la persona considera sagrado, o los placeres de la vida.

Coxis: totalmente vinculado con el centro de nuestra energía. Formado por 5 vértebras soldadas, un problema en el coxis nos habla de una gran dependencia hacia alguien o frente a la vida en general.

Vértebras y emociones - Barcelona Quiropractic

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Fuentes: La Osteopatía Somato-Emocional, Tomo 3. Fajardo, F. Anatomía del Hatha Yoga. David Coulter

 

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